¿Cuánto cuesta un barril de petróleo hoy? La pregunta fácil. La difícil: ¿cuánto te va a costar a ti mañana?
Hay noticias que parecen lejanas hasta que llegan a tu factura, a tu cesta de la compra o al precio del flete de tu próxima importación. Lo que está pasando con el petróleo en 2026 es una de ellas.
El detonante: el Estrecho de Ormuz
El cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán ha provocado la mayor perturbación de los mercados mundiales del petróleo de la historia, con una reducción del suministro de alrededor de 8 millones de barriles por día. Por ese estrecho transita cerca del 35% del comercio mundial de petróleo crudo transportado por mar.
El problema estructural es que Arabia Saudita, Irak, Emiratos y Kuwait tienen capacidad para estabilizar el mercado, pero todos dependen del libre acceso a Ormuz para exportar. Los que podrían ayudar están atrapados en el mismo cuello de botella.
¿No pasó algo parecido con Ucrania?
Es la pregunta que muchos se hacen. Y la respuesta es: sí, pero no es lo mismo.
En 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, el Brent subió de 99 dólares el primer día hasta rozar los 140 dólares en su pico máximo. Fue un shock fuerte. Pero seis meses después el barril ya había bajado a 82 dólares, por debajo del precio del día de la invasión. El mercado se adaptó: el petróleo ruso se redirigió hacia Asia y las rutas alternativas absorbieron el golpe.
En 2026 eso no es posible. El bloqueo de Ormuz es físico y militar. Los países del Golfo que podrían compensar la caída dependen del mismo estrecho para exportar. No hay ruta alternativa suficiente. 2022 fue un shock de precio. 2026 es un shock de suministro. Y esa diferencia lo cambia todo.
Los números que importan
El Banco Mundial alerta un shock histórico: subida proyectada del 24% en los precios de la energía y un aumento general del 16% en los commodities en 2026. Se proyecta además una caída de la producción de petróleo del 1,5%, una de las mayores en cuatro décadas.
¿Quién sufre más? América Latina en el punto de mira
Para quienes trabajamos en comercio internacional con la región, las cifras de Goldman Sachs son reveladoras. La inflación en América Latina alcanzará el 8% en 2026, con Argentina encabezando con un 29%, seguida de Colombia con 6,5%, Brasil con 5%, México con 4,5%, Chile con 4,2% y Perú con 3,6%.
Economías como Ecuador, Venezuela, Colombia y México son especialmente vulnerables: dependen del petróleo tanto por exportaciones como por su impacto directo sobre combustibles, transporte e inflación interna.
El abuso que nadie nombra
Mientras unos sufren la escasez, otros se aprovechan. La AIE puede inyectar reservas estratégicas para frenar la especulación, pero es una válvula que solo funciona si el conflicto no dura demasiado. Y lleva meses. Los propios ejecutivos de la industria han advertido que el mercado de futuros no refleja adecuadamente la escala real de la interrupción, lo que deja espacio libre para que la especulación financiera amplifique el daño sobre ciudadanos y empresas.
Lo que esto significa para el comercio
El precio del petróleo no es solo energía. Es transporte, logística, producción industrial, fertilizantes, lubricantes. Es todo lo que mueve el comercio. Desde agricultores en México y Europa ante el encarecimiento de fertilizantes, hasta gasolineras con carteles de “agotado” en Vietnam. Las consecuencias no tienen pasaporte.
Para terminar
En comercio internacional solemos hablar de aranceles, regulaciones o tipos de cambio como los grandes condicionantes del negocio. Pero pocas variables tienen el poder de reconfigurar costos, márgenes y cadenas de suministro tan rápido como el precio del barril.
Y en 2026, ese barril está en el centro de todo.
¿Cómo está afectando esto a tu sector o a tus mercados? Me interesa leerte.