No soy segundo plato
Años trabajando, demostrando día a día, y de repente surge un ascenso. Y no te lo ofrecen a ti, sino a alguien recién llegado, con poca formación y menos experiencia. Le pasa a mucha más gente de la que se cuenta.
¿Por qué ocurre? ¿Qué criterios objetivos se tuvieron en cuenta? En muchos casos, ninguno: pesan los subjetivos. A veces no encajas porque eres diferente, vas a contracorriente o no sigues el juego de la complacencia. A veces eres de trabajo silencioso, de aportar lo que sabes y proponer mejoras, y eso incomoda. Y otras veces influye la envidia, o saber más que quien va a dirigirte. Quién sabe.
Lo que sí sabemos es que duele. Y que, en el día a día, el reconocimiento no siempre llega solo: hay que ser tu propia mayor defensora.
A veces, además, esa oportunidad acaba en manos de alguien que no la acepta porque no se siente preparada o no es su momento. Pero si después te la ofrecen a ti, la respuesta es clara. No soy segundo plato.
Ser segunda opción tiene una lectura distinta en los negocios. Hay clientes que empezaron eligiendo a otro, y hoy son de mis relaciones más sólidas, jajaja. Pero cuando la relación es de igual a igual, todo cambia. Y con tu valor profesional, no se juega.
¿Os ha pasado? Os leo en los comentarios.